SUBWAY

Lisboa-03

Hay un mundo debajo del mundo.

Bajo el suelo de las grandes ciudades la vida tiene voz propia.

Hay prisas, hay sueño, hay gente que viaja

y gente que simplemente se traslada de un lado a otro.

Hay gente que lee, hay gente que escucha,

hay gente que juega y gente que sueña.

Hay gente que piensa “¿y yo que coño hago aquí?”

Hay música de todas partes, hay vendedores ambulantes,

pedigüeños profesionales y almas necesitadas.

Hay carteristas de manos hábiles

y personas amables dispuestas a ceder su asiento.

Si bajas las escaleras será como entrar en otra dimensión,

una llena de olores corporales pero también multiculor,

llena de razas y culturas.

Si lo piensas no es muy distinto de lo de arriba,

es como si alguien hubiera formado una párabola doblando un papel

o como si pudieramos ver la imágen invertida en un espejo.

 

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METAMORFOSIS

Moka-01

 

Metamorfosis (1905)  –  Luis Gonzaga Urbina

Era un cautivo beso enamorado
de una mano de nieve, que tenía
la apariencia de un lirio desmayado
y el palpitar de un ave en la agonía.
Y sucedió que un día,
aquella mano suave
de palidez de cirio,
de languidez de lirio,
de palpitar de ave,
se acercó tanto a la prisión del beso,
que ya no pudo más el pobre preso
y se escapó; mas, con voluble giro,
huyó la mano hasta el confín lejano,
y el beso que volaba tras la mano,
rompiendo el aire, se volvió suspiro.

 

© Imagen: Conchita Meléndez

© Texto: Luis Gonzaga Urbina. Poeta mexicano (Ciudad de México, 8 de febrero de 1864 — Madrid, España, 18 de noviembre de 1934)

EL PESCADOR

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Aquel día Juan salió a pescar y no volvió más. Se levantó temprano como todos los días, fue al muelle y preparó las redes, acomodó los aparejos y se aseguró de que todo estaba en su lugar. Estaba nublado, como casi siempre en esas latitudes, y una fina llovizna caía sobre la barcaza dejando un reguero de húmedos hilillos en el casco azul y blanco de la embarcación.

Marinero avezado y pescador curtido, sabedor de su habilidad para manejar las olas y las mareas, se dirigió a la bocana y enfilo la proa hacia el mar. Al pasar junto al espigón saludó con la mano a un par de amigos que aún remoloneaban por allí mientras echaban el último pitillo antes de embarcar.

Fueron los últimos que le vieron. Dicen los viejos del pueblo que probablemente harto de una vida triste y gris encaminó su rumbo hacia otros lares. Las mozas cuentan que tal vez encontró a su sirena, una de largas trenzas y suave voz con la que llevaba soñando toda su vida. Los niños por el contrario narran historias de piratas, de cómo Juan derrotó al malvado Barba Roja y se hizo con el mando del bergantín para explorar lejanas islas paradisiacas llenas de hermosas playas y abundantes tesoros.

La guardia costera cuenta otra historia, pero esa no le interesa a nadie.

 

Fotos y Texto: © Conchita Meléndez

EL CARRUSEL

El-carrusel

Todo giraba a mí alrededor y yo veía la vida pasar,

al principio más lenta de lo que deseaba,

tan ansiosa estaba por llegar no sé a qué lugar,

luego, con el tiempo, más rápida de lo que hubiera querido,

apenas me daba tiempo a disfrutar de los momentos felices

y éstos ya se habían ido.

Déjame dar una vuelta más, no pares, no te detengas,

no hagas sonar la sirena.

Déjame volar en mi unicornio y sentirme niña de nuevo.

 

Fotos y Texto: © Conchita Meléndez

DOMINGO DE RASTRO

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Fotos: © Conchita Meléndez