Dama Con Sombrero

Dama-con-sombrero

Yacía en el suelo, entre hierros retorcidos

y restos de un naufragio.

Todos los que por allí pasaban

se la quedaban mirando.

Les sorprendía su figura erguida,

su mirada limpia,

sus hermosos pechos.

Nadie sabía como había ido a parar a aquel lugar,

pero intuían que en su vida

había habido tiempos mejores.

Ella permanecía fría,

callada, inalterable.

Desde su rincón dominaba la plaza

y esperaba a los que le rendían tributo.

Nadie quedaba indiferente

ante la dama del sombrero.

 

Texto y Fotos: © Conchita Meléndez

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Somos diferentes, somos seres únicos

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Dicen que no hay dos sin tres,

que cada persona es un mundo,

que nadie es perfecto,

que no es oro todo lo que reluce,

que no hay nada nuevo bajo el sol,

que no se puede estar bien con Dios y con el Diablo,

pero a mi me gusta nadar contra corriente

y aunque no estén todos los que son,

y tal vez no sean todos los que están,

voy encontrando a mi paso gentes de buen vivir.

Y a buen entendedor, pocas palabras bastan.

 

Texto y Fotos: © Conchita Meléndez

ALPARGATAS

ALPARGATAS

Tu llevabas zapatos de charol

y yo alpargatas,

tu un lazo de raso azul

y yo una goma en la coleta.

Tus bocadillos eran de jamón

y mi merienda pan con chocolate.

Tu padre trabajaba en un banco

y el mío hacía mortero en la obra.

Tu veraneabas en la playa

y yo ni siquiera tenía un pueblo

en el que aliviar los calores del verano.

Pero a pesar de todo eso y mucho más

eramos amigas

y nunca conseguiste ganarme

cuando jugabamos al rescate.

 

Texto y Fotos: © Conchita Meléndez