Dejad en paz a los muertos

Sotosalbos-01

Dejad en paz a los muertos.

No les colgueis medallas

ni ondeéis las banderas.

No les pongáis sus nombres a las calles

o las plazas

que mañana otros cambiarán.

Dejad en paz a los muertos,

no les uséis para lidiar vuestras batallas,

para sacar colores al enemigo

o para ganar comicios.

Dejad que los velen sus hermanos,

aquellos que compartieron sus penas

y alegrías.

Dejad en paz a los muertos.

Dejad que duerman en paz.

 

Foto y texto de Conchita Meléndez

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ROMANCE DE LA NIÑA NEGRA

La-niña-negra-(Cuba)-PH

Romance de la niña negra

(Luis Cané)

Toda vestida de blanco,

almidonada y compuesta,

en la puerta de su casa

estaba la niña negra.

Un erguido moño blanco

decoraba su cabeza;

collares de cuentas rojas

al cuello le daban vueltas.

Las otras niñas del barrio

jugaban en la vereda;

las otras niñas del barrio

nunca jugaban con ella.

Toda vestida de blanco,

almidonada y compuesta,

en un silencio sin lágrimas,

lloraba la niña negra.

Toda vestida de blanco,

almidonada y compuesta,

en un féretro de pino

reposa la niña negra.

A la presencia de Dios

un ángel blanco la lleva;

la niña negra no sabe

si ha de estar triste o contenta.

Dios la mira dulcemente,

le acaricia la cabeza

y un par de alas blancas

a sus espaldas sujeta.

Los dientes de mazamorra

brillan en la niña negra.

Dios llama a todos los ángeles

y dice: “Jugad, jugad con ella”.

Fotografía de Conchita Meléndez

Mientras dormías

La-Fábrica-02

Te contemplé mientras dormías,

abrí los cajones de tu cómoda

y leí tus diarios.

No hablabas de él

pero en tus más íntimos poemas

la tinta se diluía por las lágrimas vertidas,

y mientras soñabas

un rictus de dolor se asentó en tu rostro.

Me hubiera gustado cobijarte entre mis brazos,

decirte que todo aquello pasaría

y que volverías a amar,

pero no me hubieras creído,

entonces no.

Me acerqué despacio hasta tu cama

y acaricié tu cabello.

Con voz muy queda

entoné aquella nana que tanto te gustaba

cuando aún eras un niño.

Al salir dejé encendida la lámpara del rincón

cubierta con una de tus bufandas de seda

y entorné la puerta

sin cerrarla del todo

por si acaso necesitabas que volviera.

 

Fotos y Texto: Conchita Meléndez

 

SUBWAY

Lisboa-03

Hay un mundo debajo del mundo.

Bajo el suelo de las grandes ciudades la vida tiene voz propia.

Hay prisas, hay sueño, hay gente que viaja

y gente que simplemente se traslada de un lado a otro.

Hay gente que lee, hay gente que escucha,

hay gente que juega y gente que sueña.

Hay gente que piensa “¿y yo que coño hago aquí?”

Hay música de todas partes, hay vendedores ambulantes,

pedigüeños profesionales y almas necesitadas.

Hay carteristas de manos hábiles

y personas amables dispuestas a ceder su asiento.

Si bajas las escaleras será como entrar en otra dimensión,

una llena de olores corporales pero también multiculor,

llena de razas y culturas.

Si lo piensas no es muy distinto de lo de arriba,

es como si alguien hubiera formado una párabola doblando un papel

o como si pudieramos ver la imágen invertida en un espejo.

 

Fotos y Texto: © Conchita Meléndez